¡Caña al mono!
Nintendo es
la compañía responsable de las
mayores innovaciones del mundo del
videojuego. Los chicos de la
compañía nipona siempre van un paso
por delante en el terreno de la
originalidad a la hora de crear todo
tipo de diversión electrónica.
Son los responsables de elementos
tan curiosos como el pokémon mini,
las consolas portátiles, los
primeros en tener mandos
inalámbricos o la creación de la
vibración en los mandos de una
consola doméstica, entre otros
logros tecnológicos como el que nos
ocupa en los próximos párrafos de
este análisis: los DK Bongos.
Si bien los bongos encajan
perfectamente en cualquier juego
arcade musical al estilo de Dance
Dance Revolution de PS2 o el ya
mítico Donkey Konga de Nintendo,
¿podrían ser el mando para que
Donkey Kong disfrute de una aventura
plataformera? Pues bien, la última
locura de Nintendo es un juego de
plataformas, muy similar en
desarrollo al sensacional Donkey
Kong Country, donde controlaremos a
nuestro querido simio aporreando
este simpático instrumento musical
de percusión.
Gráficos
Visualmente, el juego brilla a
gran altura. La amplia gama de
colores de nuestro cubo se pone de
manifiesto en títulos como éste ya
que se descubre unos decorados
llenos de detalles, con un colorido
vivo y que no deja indiferente.
De todos modos, no nos ha gustado
demasiado el tamaño de los
personajes durante la aventura. Nos
recordará demasiado a “Donkey Kong
Country” y sin ánimo de desvirtuar a
este Jungle Beat, Country tiene ya
unos añitos a su espalda.
Eso sí, al finalizar cada uno de
los niveles nos encontraremos con el
clásico jefe de final de fase. Aquí
GameCube saca todo su potencial
visual y nos ofrece unos combates
con unos personajes de grandes
dimensiones.
Otro punto a tener en cuenta son
las magníficas animaciones de todos
los elementos que aparecen en
pantalla. Los movimientos son
precisos, interactuaremos con
prácticamente todos los rincones de
los diferentes escenarios y todo
ello sin una mínima pérdida de
refresco. Os recomendamos que uséis
el cable RGB de la consola, muy útil
en este título.
Sonido
Sorprende que uno de los
apartados más flojos sea el sonoro.
A priori, podemos pensar que un
juego que usa un instrumento musical
puede beneficiar al ritmo de la
acción. En cierto modo es así, pero
las repetitivas melodías sonoras
marca de la casa hacen que el juego
sea monótono en este aspecto.
Además, hay que destacar que al
golpear los bongos poco podemos
apreciar en este apartado. Estaremos
más pendientes de lo que sucede en
pantalla y de nuestros golpes al
bongo más que a lo que se nos
introduce auditivamente a través de
los efectos sonoros.
Jugabilidad
Este apartado es el más acertado
del juego. La verdad es que
estábamos intrigados en cómo un
juego de plataformas podía ser
ejecutado a través de un mando de
control tan peculiar. Sólo tenemos
dos botones y la palmada que
recibirá el micrófono que incorporan
los Bongos. Con sólo tres acciones
debemos correr, saltar, golpear a
los enemigos, recolectar plátanos,
incluso nadar o interactuar con el
escenario entre otras más funciones.
Parece difícil, tremendamente
complicado diría yo, alcanzar tantos
movimientos con tan pocos medios.
Pues bien, lo cierto es que es la
mar de sencillo hacernos con el
control de nuestro personaje. Con
sólo entrar en el primer nivel se
nos va describiendo cómo realizar
las acciones. Y lo que es más
importante. En cada inicio de fase
se nos ofrecerá una pequeña ayuda
para algún movimiento especial que
todavía no controlemos del todo. Una
buena manera de que no perdamos
detalle ante los desafíos que nos
esperan.
Un único inconveniente es que
deberemos tener fuerza física
suficiente ya que terminar el juego
en una sola tarde, algo asequible,
puede provocarnos unas serias
agujetas al día siguiente (os lo
digo por experiencia).
Conclusión
No nos iremos sin recomendar la
compra de este título a los que
tengáis críos pequeños en casa. Es
una oportunidad de oro para que
todos en casa puedan disfrutar de
ese momento impagable de un niño
aporreando los bongos y su posterior
reacción cuando ve lo que sucede en
la pantalla. Sencillamente
imprescindible. El sello de Nintendo
está presente en todos los rincones
de este juego.
No obstante, creo que los más
mayorcitos podréis pasar
sencillamente alquilando el juego en
vuestra tienda preferida ya que su
corta duración lo hace ideal para
que lo alquiléis un sábado y lo
devolváis a la tienda el lunes
totalmente terminado.